Clínica y Análisis Grupal – Nº 25 (1980)
(Nov/Dic) Pags. 661-683
ISSN 0210-0657
El grupo como tal tiene sus propias estructuras, que difieren de las que son propias del individuo.
En este trabajo se trata de investigar algunas de estas estructuras que puedan depender del criterio simetría-asimetría. Es claro que el concepto simetría en psicología, no es superponible a su equivalente matemático, sin embargo, lo creemos de gran utilidad para la investigación sobre el grupo.
Consideramos una serie de variables fundamentales a la hora de establecer los criterios de simetría-asimetría; entre ellas se cuentan la edad, el sexo, el número de integrantes del grupo, el nivel cultural, la composición del grupo familiar, la capacidad económica, etc. Es obvio que solamente en una investigación de este tipo se pueden elegir un limitado número de variables comoobjeto de investigación, manteniendo el resto, a efectos investigativos, en estado de relativa constancia.
Para este trabajo nosotros hemos elegido como variables el número propiamente dicho y el sexo.
Consideramos al número en una doble vertiente:
- a) En su propio peso específico. Es decir, como creador legítimo, por sí solo, de determinadas estructuras grupales. Este sería el aspecto cualitativo.
- b) Como cualificador de la asimetría impresa por otra variable. V. gr. con relación al sexo, un grupo de cuatro hombres y una mujer es más asimétrico que otro de tres hombres y dos mujeres. Este es su aspecto cuantitativo. Respecto a la variable sexo, únicamente es considerada en sus aspectos más genéricos, a saber, la relación heterosexual en sentido amplio. V. gr. el encuentro hombre-mujer ante una tarea determinada, no precisamente sexual.
El marco teórico desde el que se diseña el trabajo corresponde a la Psicología Vincular, y desde él se extraen las conclusiones.
La parte experimental consiste en una serie de experiencias grupales previamente consignadas, propuestas a grupos que manteniendo las otras variables que hemos denominado fundamentales estables, combinen exhaustivamente las variables sexo (hombre, mujer: dos posibilidades) y numero (2, 3, 4, 5: cuatro posibilidades).
Se advierte fácilmente que este trabajo permite investigar diferentes grados de asimetría con respecto a la variable sexo y sus relaciones con respecto a la estructura grupal, que el número dos, tres, cuatro y cinco, pueden por su parte deparar.
El objetivo es pues desentrañar el significado que estas combinaciones pueden tener tanto para la estructura de los grupos como para las posibles aplicaciones en la psicoterapia.
In this study we try to find out some of the-se structures which may depend on symmetry-nonsymmetry judgment. It is clear enough that the symmetry concept in psychology has not the same meaning that it has in Mathematics.
We consider a series of fundamental changes when we establish the symmetry-non-symmetry judgments, such as age, sex, number of patients within a group, cultural level, family group composition, economic situation, etc.
It is well known by everyone that only in this kind of investigation a changeable limit number can be chosen as the main point of the investigation, keeping as its own effects the rest in a relative steadiness (immutability).
For this special study we have chosen as changeables the number itself and sex. We consider the number in a doble way (meaning).
- a) In its own specific weight, that means as an authentic creater (cause to exist) by itself, of some determinate group structures.
- b) As a cualificater of the preinted lack of symmetry by changeable one. This last one is a quantitive group.
According to the changeable of sex we only consider it in its most general aspects, that is heterosexual relation in a wide (ex-tend) sense. The theoretical frame from which the study has been designed correspond to the assure Psychology and from it we obtain the conclusions.
The experimental part consist on a series of group experiences already consigned and proposed to groups that keeping the other changeable, which we have called establish fundamentals, combine totally drained the changeable; sex (man-woman, two possibilities) and number (two, three, four, five; four possibilities).
We easily can take notice that this study lets investigate different grades of symmetry to the changeable sex and its relations according to group structure, that the number two, three, four and five can from each one of them offer.
Un groupe a des structures á lui-même, bien différentes de celles des individus. On y essaie á mener une recherche des structures qui peuvent dépendre du concept symétrie-asymétrie. II est évident que le concept symétrie, dans la psychologie, n’a pas la mémé valeur qu’il a dans la mathématique, pourtant nous croyons que ce concept c’est utile pour la recherche sur le groupe.
Une .suite de variables fondamentales pour Etablissement des concepts symétrie–asymétrie seront abordées: l’Age, le sexe, le nombre d’intégrants du groupe, le niveau culturel. Le groupe familial, la situation économique. etc. Dans une telle recherche, on peut choiser seulement un certain nombre de variables pour constituer Pobjet de cette recherche, tandis que les autres variables restent constantes.
On y a choisi le numero propremenl dil et le sexe.
On considere le numero á deux niveaux: a) Proprement, c’est á diré, comme celui qui cree lui seul certains structures de groupe. C’est l’aspect qualitative. b) Comme celui qui qualifie l’asymétrie qu’une autre variable imprime. Exem-ple, concernant le sexe, un groupe composé par trois hommes et deux femmes. C’est l’aspect quantitative. Quant á la variable sexe, nous l’etudions seulement dans son aspect le plus génerique, á savoir, le rapport hétérosexuel dans le sens le plus large. Exemple, le recontre homme–femme pour mener une tache, pas necessai-rement sexuelle.
Le cadre théorique de ce travail s’inscrit dans la Psychologie Vinculaire, et c’est a partir de d’ici oú l’on tire les conclusions.
L’étude experiméntale repose sur des experiences de groupe proposées á quelques groupes qui combinent exhaustivement les variables sexe (homme, femme: deux possi-bilités) et numero (2, 3, 4, 5: quatre possibilités), restant constantes les autres variables.
Comme nous le verrons, ce travail permet aborder différents degrés d’asymétrie quant á la variable sexe, et ses rapports avec la structure groupale, degrés établis par le numero deux. trois, quatre.
On se propose done déceler la signification de ees combinations pour la structure des groupes et pour l’application dans la psychothérapie.
Simetría y Asimetría en el grupo. Un estudio sobre la estructura grupal
Nicolás Caparrós
Esta comunicación forma parte de un programa de trabajo mucho más amplio. Ha surgido, al menos, de tres fuentes de reflexión bien distintas, todas ellas aplicadas al grupo.
1) La Teoría General de los Sistemas iniciada por Ludwig von Bertalanffy en 1950, en especial su noción de sistema abierto en contraposición con el llamado sistema cerrado (por lo demás de existencia opinable). Desde el sistema abierto se abren perspectivas inéditas de estudio para la teoría de los grupos psicológicos. Por ejemplo, el estudio del aquí y ahora en contraposición relativa con los postulados psicoanalíticos en los que las condiciones iniciales del problema deciden de manera poderosa los resultados. Aquí resalta la ley de la «equifinalidad»[1]. En este sentido, el grupo posee una dinamicidad propia que transciende las posibilidades concretas de los individuos. En este sentido también, la correcta caracterización de la situación actual adquiere por lo menos tanta importancia como el rastreo de los orígenes. Sólo así entendemos la relativa a-historicidad del grupo.
2) La Teoría de la Comunicación, en especial los trabajos de Jackson, Watzlawick, Bateson, Sluzki, Haley y Carnap que planteanlas líneas maestras de la comunicación sobre todo a partir de la simetría y la complementariedad.
3) Para terminar el psicoanálisis, sobre todo en autores tales como S. Freud, K. Abraham y M. Klein. Y de entre ellos los aspectos edípico y preedípico con sus correlatos relación triádica y diádica, respectivamente.
La teoría general de los grupos y en especial la teoría de los grupos psicológicos puede enriquecerse decisivamente de esta triple aportación.
Concebimos al grupo, que no definimos, a la vez como una estructura formada por individuos, en el sentido de B. Russel, esto es, sujetos que son elementos concretos de primer orden susceptibles de ser generalizados; como una tarea estructurante y estructurada que le confiere sentido y como una praxis resultado de la relación dialéctica entre estructura y tarea.
Además, como señalamos en otro trabajo, el grupo psicológico, a diferencia de otros grupos, debe poseer una «red de comunicación» que facilite la comunicación directa y recíproca entre todos los individuos, así como posibilitar que la citada comunicación sea, si se quiere, en alguna medida simultánea. Estos requisitos pueden no ser fundamentales para aquellos grupos que se estructuren alrededor de comunicaciones digitales, cosa que no sucede en los grupos psicológicos, que se ocupan sobre todo del lenguaje analógico.
Pero ocurre también que el grupo psicológico es el habitat normal del individuo a la vez que su condición de existencia. El grupo es el padre del hombre y no a la inversa. «Humano» es el predicado atribuido al substrato biológico por la interacción grupal. Si esto es así, las reglas de comunicación de lo humano serán precisamente aquellas que permitan las respectivas estructuras de los grupos, aun las más arcaicas.
Esta afirmación nos lleva a otra consecuencia, que no por conocida tiene que ser dejada de lado. Debe haber, y de hecho hay, determinadas estructuras grupales más específicamente relacionadas con la humanización que otras, con características bien definidas en lo fenomenológico. El conocimiento de estas estructuras se lo debemos al Psicoanálisis, se trata de la relación madre-hijo y de la relación edípica. A estas dos estructuras las reconoceremos con el nombre genérico de grupos fundantes.
Tenemos la pretensión de que mucho de lo que ocurre en los grupos está en relación con el interjuego de estos dos grupos fundantes y que su interrelación nos da un patrón muy valioso para la comprensión del aquí y ahora grupal y sus posibles cambios. Lo antedicho tiene obvias consecuencias terapéuticas.
Aplicando isomorfismos de las situaciones llamadas individuales bien podría afirmarse que un grupo está en situación regresiva cuando predomina el estilo de la relación diádica rígida. El intercambio de roles propuesto desde el psicodrama o la posibilidad de que el grupo tenga líderes situacionales y no eternos, señalada por Pichon-Rivière, hablarían de momentos progresivos del grupo, siempre tomando como referentes los grupos fundantes. Esto por citar sólo unos ejemplos. También, en el mismo orden de cosas, se puede decir que la aparente incomunicación o autismo de los integrantes de un grupo, fenómeno corriente en los grupos psicóticos, hablaría de estadios de regresión. En otra parte he definido al individuo como el ello del grupo.
El diseño de la experiencia
1º Pretendemos confrontar las posibilidades estructurales de los dos grupos fundantes: el grupo diádico y el triádico.
2º Para ello hemos trabajado con grupos de 2, 3, 4, y 5 integrantes. Lo que proporciona las siguientes posibilidades: (2), (3); (2)-(2) y (3)-(l);(2)-(3)y (2)-(2)-(l).
3º Introdujimos además una variable discreta: el sexo, en todas sus posibilidades, lo que arroja un total de 18 grupos posibles.
4º Cada experiencia fue repetida tres veces, con lo que el número total de estas fue de 54.
5º La duración de cada experiencia: una hora.
6º Un obstáculo que se planteó fue considerar la importancia de otras variables que no se incluyen de manera implícita en este trabajo, como son:
1) La edad
2) La condición social
3) El nivel cultural
4) El estado físico
5) Las alteraciones psicopatológicas
6) Determinadas circunstancias contingentes de tipo stressante
7) Relaciones específicas entre los miembros de los grupos experimentales.
8) Y un largo etcétera.
Para este escollo vino en nuestra ayuda la consideración de que estábamos estudiando un sistema abierta y a propósito de este tipo de sistemas se han expresado tajantemente diversos autores: Koestler, R. Fisher y el propio Ashby en el sentido de que no es posible aislar una variable sin que repercuta en todas las demás. Es lógico decir que no pretendemos que los resultados que después vamos a presentar dependan de las variables número y sexo exclusivamente, aunque hayamos tendido a desechar situaciones en las que las restantes variables fuesen muy significativas, sino que los citados resultados pueden ser interpretados desde nuestras hipótesis, aunque no exclusivamente.
7º Dado que este tipo de investigaciones no debe emprenderse con pacientes, utilizamos un grupo homogéneo de alumnos en periodo de formación de psicoterapia de grupo a los que no se les informó previamente de ninguna de las particularidades de la experiencia, aunque se les prometió hacerles partícipes de ella cuando estuviera finalizada.
8º La consigna en cada grupo fue la siguiente:
a) Una vez congregados, el coordinador les pedía que hablasen de lo que deseasen
b) Cada cuarto de hora se les rogaba el cambio de tema (fuese el que fuese)
Desechamos la posibilidad en esta primera parte del trabajo de consignar un tema concreto a fin de dar la mayor libertad al grupo y por consiguiente no forzar nuestras hipótesis.
El cambio de tema estaba motivado en la intención de romper una inercia que habría alargado excesivamente la experiencia.
Consideraciones Teóricas sobre los Grupos Fundantes (2) Y (3)
1) El grupo diádico.
Desde el punto de vista genético, representa el puente que une el nivel de integración biológico con el nivel de integración social. A lo largo de la evolución, el grupo diádico habrá de reaparecer tras la resolución del grupo triádico; en este caso, la relación diádica ya no será »pura», sino que estará mediatizada por los terceros fantasmas integrados en los respectivos grupos internos.
En sus comienzos, de la mayor importancia para el ser humano, como queda patente a través de los trabajos de M. Klein y R. Spitz, por no citar sino los autores más clásicos, la relación diádica es el lugar del encuentro inestable de un proceso que se culmina; la biología estricta, y otro que está comenzando; lo psicológico propiamente dicho. En otras palabras: el instrumento biológico se está haciendo praxis psicológica.
En lo fenomenológico, este grupo es desde los comienzos dual.
Estructuralmente al principio es simbiótico.
La relación establecida es asimétrica:
a) Dependencia biológica-independencia biológica
b) Avidez-Impotencia
c) Necesidad-Suficiencia
Por parte del niño esta relación constituye su primer aprendizaje y el lugar privilegiado de las frustraciones. Para ser individuo y para serlo al nivel máximo posible, implementa mecanismos instrumentales de aprendizaje que subsidiariamente le sirven como mecanismos de defensa:
A) La imitación
B) La proyección
C) La introyección
Los tipos de relación básicos a que da lugar el grupo fundante diádico son:
1º La relación asimétrica de tipo complementario
2º La Cismogénesis complementaria
3º La nueva relación asimétrica madura de tipo complementario. (Pareja, colaboración con el otro, etc.)
2) El grupo Triádico.
Con el grupo triádico surge la presencia del otro. El otro, que me hace sentir que todos los otros son seres autónomos no necesariamente relacionados conmigo.
La relación triádica supera el grupo fundante diádico, lo supera y lo incluye. La relación triádica implica que el otro es autónomo y a la vez que yo soy independiente. El hallazgo de mi propia disponibilidad para otros vínculos discurre por la frustración de conocer que los otros «son-sin-mí».
Los tipos de relaciones básicas a que da lugar este grupo fundante son:
a) Exclusión-Independencia
b) Celos-Culpa
c) Proyecto-Regresión.
Con el advenimiento del otro aparece la primera oportunidad de establecer una relación simétrica.
· En el niño será: «yo soy igual que el otro para ti» (la madre)
· En la niña: «Yo soy igual que la otra para ti» (el padre)
Como mecanismo de aprendizaje (instrumental) y de defensa aparece la negación.
Con la introyección del grupo fundante triádico es posible:
1º Establecer relaciones asimétricas complementarias.
2° Relaciones simétricas:
(La resolución no operativa de esta relación lleva a 🙂
1° La cismogénesis asimétrica (propuesta o asumida)
2° La simogénesis simétrica (activa o pasiva)
La experiencia que vamos a presentar no aborda manifiestamente el ámbito patológico. Sin embargo, habrá de tenerse presente para su análisis que estudiamos grupos diádicos y triádicos maduros en los que sólo se puede ver las consecuencias de las fases anteriores mejor o peor vividas. Dado que los integrantes de los grupos están escogidos entre los que no presentan alteraciones patológicas manifiestas, los resultados sólo pueden ser un esbozo sutil de lo que acontecería en cuadros más graves. Mantenemos la tesis de que lo fundamental seguiría siendo idéntico aunque más acentuado.
El Análisis de la Experiencia
1º.- Grupo Mujer-Hombre (2) 3 Pruebas.
Las relaciones que aquí se estudian, en nuestra hipótesis tendrían como substrato el grupo más arcaico.
En los tres grupos las características comunes fueron:
a) Relación complementaria
En dos casos con iniciativa masculina y en el restante la situación inversa.
Comentarios.- Al tratarse de adultos podemos decir que se relacionaron a través de un patrón diádico maduro, sobre todo en los dos casos primeros.
b) Escasos silencios (computamos como silencio una pausa de más de 15″) (5 en dos casos y 7 en el restante.)
c) Consciencia intensa de la presencia del coordinador.
Comentarios.- Nuestra hipótesis consiste en que en una relación adulta binaria, se impone la presencia del tercero real o del tercero fantasma.
d) Temas propuestos por la personalidad activa pero recreados siempre por el otro. (Complementariedad).
2º.- Grupo Mujer-Mujer (2) 3 Pruebas.
a) Relación simétrica. Dos casos de intercambio de información y uno de franca rivalidad (cismogénesis simétrica).
Comentarios.- Cabe hacer los mismos que en el apartado anterior.
b) Escasos silencios (6 en un caso y 4 en los restantes).
c) Consciencia intensa de la presencia del coordinador.
d) Temas propuestos indistintamente. Mayor convergencia en los diálogos que en el caso anterior.
Comentarios.- La mayor convergencia la ciframos en la presencia de una cismogénesis encubierta.
3º.- Grupo Hombre-Hombre (2) 3 Pruebas.
a) Relación simétrica. Los tres casos basados en el intercambio de información. Con preguntas y respuestas indistintas.
b) Escasos silencios (9 en los tres casos).
c) Consciencia media-intensa de la preencia del coordinador.
Comentarios.- Lo atribuimos a que el otro, el coordinador, es varón.
Comentarios a la serie.- La simetría y la asimetría han sido dirigidas por la variable sexo. Nos parece posible decir que las cismogénesis vendrían dadas por factores dependientes de las biografías individuales.
4º.- Grupo Hombre-Hombre-Hombre (3) 3 Pruebas.
a) Relación simétrica en dos casos.
Relación de cismogénesis simétrica entre dos con un tercero excluido en el otro.
Comentarios.- El tercero excluido lo fue en la medida que no fueron recibidos sus mensajes, no por su propia inhibición.
En los otros dos casos la relación se basó en el mutuo intercambio.
b) Escasos silencios (8 a 10).
c) Consciencia media de la presencia del coordinador.
d) Temas propuestos indistintamente.
Comentarios finales.- Según lo que venimos proponiendo, desde el punto de vista psicoterapéutico el grupo III (ver anexo) era una estructura muy favorable para analizar las relaciones diádicas precisamente por el fracaso de las relaciones de nivel superior.
5º.- Grupo Hombre-Hombre-Mujer (3) 3 Pruebas.
a) En los tres casos hay base suficiente para decir que las relaciones Hombre-Mujer se apuntan hacia una cismogénesis complementaria; mientras que paralelamente las relaciones hombre-hombre discurren en la cismogénesis simétrica.
Comentarios.- Se trata de una estructura grupal francamente inestable. Quizás, aventuramos por su isomorfismo con la situación edípica. En el caso que nos ocupa, todas las experiencias exhibieron rasgos fundamentalmente defensivos.
b) Escasos silencios (4 ó 5).
c) Consciencia escasa de la presencia del coordinador.
d) Temas discutidos muy convergente-mente.
6º.- Grupo Hombre-Mujer-Mujer (3) 3 Pruebas.
a) Relación simétrica entre las mujeres. Actitud fundamentalmente negadora.
Relación asimétrica con el hombre.
Comentarios.- La relación de competencia entre las mujeres estaba instrumentada en todos los casos desde la negación. El papel del varón era siempre protagónico: ora como líder (2 casos) ora como chivo emisario (1 caso).
Desde el punto de vista terapéutico esta estructura grupal aparece indicada desde el varón para resolver conflictos edípicos. Desde la mujer para solventar problemas de identidad.
b) Escasos silencios (7 a 8).
c) Consciencia media de la presencia del coordinador.
d) Temas diversos y creativamente tratados.
Comentarios.- Desde esta perspectiva la situación parece más productiva que la anterior.
7º.- Grupo Mujer-Mu je r-Mujer (3) 3 Pruebas.
a) Relación asimétrica (dos casos) (2 y 1 excluido).
Relación simétrica (1 caso) (3 incluidos).
Comentarios.- La estructura interna del grupo es muy similar a la compuesta por tres hombres, lo que nos hace suponer que aquí juegan variantes edípicas más sutiles que en los otros dos casos examinados.
b) Escasos silencios (8 a 10).
c) Consciencia media-intensa de la presencia del coordinador.
d) Temas convergentes.
8º.- Grupo Mujer-Mujer-Mujer-Mujer (4) 3 Pruebas.
a) En nuestra hipótesis se trataría de un grupo susceptible de analizar entre (2) y (2) o alternativamente (3) y (1). La práctica se muestra mucho más compleja; aparecen las siguientes estructuras:
1) La configuración 1-2-1 (Líder-pareja-excluido). Las relaciones en la pareja son simétricas, obviamente. Las relaciones con (1) y (4) asimétricas. Además 1 muestra un patrón de conducta activo, 4 por su parte retraída.
2) En los dos restantes casos aparecen estructuras tipo 2-2. Con comunicaciones discriminadamente simétricas. En otras palabras, hay simetría entre los sujetos de las parejas y simetría entre las parejas propiamente dichas.
Comentarios.- Estas estructuras especiales del tipo 1-2-1 nos llevan a la presunción de suponer el papel inflexivo que tienen los personajes exigidos o ignorados, mal llamados chivos o líderes. Desde este punto de vista creemos que paradójicamente un grupo terapéutico debe poder romper las simetrías y los acuerdos iniciales.
b) Medianos silencios (15 a 17).
c) Consciencia media de la presencia del coordinador.
d) Temas convergentes.
9º.- Grupo Mujer-Mujer-Mujer-Hombre (4) 3 Pruebas.
a) Relaciones asimétricas con el hombre.
Relaciones simétricas entre las mujeres.
Todo ello en los tres casos.
Comentarios.- La manifestación asimetría sexual provoca una indudable monotonía en los resultados. Estos fueron idénticos pese a que hubo tres tipos de varones: uno indiscriminadamente activo, un segundo discriminadamente activo y finalmente un tercero pasivo.
Se trata también en este caso de un grupo inestable y por lo tanto promisorio desde el punto de vista dinámico.
b) Escasos silencios (4 a 6).
c) Escasa consciencia de la presencia del coordinador.
d) Temas divergentes.
10º.- Grupo Hombre-Hombre-Mujer-Mujer (4) 3 pruebas.
a) Las relaciones son asimétricas basadas en el modelo hombre-mujer (3 casos).
Comentarios.- Para nuestra sorpresa, sin embargo, la secuencia de las relaciones adopta una ordenación muy especial: H-H–M-M. En otras palabras los hombres reciben más mensajes indiscriminadamente, pero emiten selectivamente más mensajes a sus «parejas» que a su vez se asumen como tales. Cabría decir entonces que se instituye una pareja dominante y una subordinada. En esta disposición no hemos advertido exclusiones. Se trata por tanto de una estructura estable que psicodinámicamente a nuestro entender habría que tratar por pares.
b) Escasos silencios (4 a 5).
c) Muy escasa consciencia de la presencia del coordinador.
d) Temas convergentes.
11º.- Grupo Hombre-Hombre-Hombre-Mujer (4) 3 Pruebas.
a) Relaciones asimétricas con la mujer (inversa del caso 9). No aparece la exclusión salvo en un caso. A nuestro modo de ver, la simetría numérica cede paso a la asimetría sexual y nos encontramos primariamente con una estructura 3-1 en la que (3) es simétrico y se relaciona asimétricamente con (1).
b) Escasos silencios (6 a 7).
c) Escasa consciencia de la presencia del coordinador.
d) Temas divergentes.
12º.- Grupo Hombre-Hombre-Hombre-Hombre (4) 3 Pruebas.
a) Vuelve a aparecer en un caso la configuración 1-2-1. (Líder-Pareja-Excluido) como en el caso 8º. La secuencia 3-1 surge aquí como también teníamos previsto en el grupo de mujeres. Finalmente, el tercer caso presenta un curioso problema de cuasi equicomunicación. Lo que representaría otra nueva simetría.
Comentarios.- Esta estructura nos ha dejado perplejos. Tendremos ocasión de confrontarla al final cuando analicemos el caso de los 5 hombres.
b) Silencios medios (17 a 20).
c) Media consciencia de la presencia del coordinador.
Comentarios.- ¿Competencia?
d) Temas convergentes.
13º.- Grupo Mujer-Mujer-Mujer-Mujer-Mujer (5) 3 Pruebas.
a) Relación simétrica tipo 2-2 y exclusión del quinto integrante (2 casos).
En el tercero la relación es simétrica del tipo 3-2, siendo 2 asimétrica y sometida al grupo 3.
En ninguno de los tres casos existió un líder manifiesto.
Comentarios.- Relación predominantemente simétrica tendente a la cismogénesis.
b) Bastantes silencios (20 a 25).
c) Mediana consciencia de la presencia del coordinador.
d) Temas convergentes.
14º.- Grupo Mujer-Mujer-Mujer-Mujer -Hombre. (5) 3 Pruebas.
a) Como vimos en el caso 9 vuelven a aparecer las relaciones asimétricas con el hombre (en los tres casos); por lo demás en el grupo femenino se tiende a hacer pareja con el hombre en relación asimétrica (1 caso) por parte de una de las hembras mientras que en las dos restantes el grupo femenino mantiene una relación simétrica tipo 2-2.
b) Escasos silencios (6 a 7).
c) Escasa consciencia de la presencia del terapeuta.
d) Temática divergente.
Comentarios.- Se trata de un grupo que por su gran asimetría sexual resulta ser muy inestable. Ello con un cierto grado de independencia de las características del varón que, dentro de parámetros normales, en cada caso tenía rasgos diferentes.
15º.- Grupo Mujer-Mujer-Mujer-Hombre–Hombre (5) 3 Pruebas.
a) Recuerda en cierto modo al grupo 10″ ya que aquí las relaciones son también asimétricas basadas en el modelo hombre-mujer. Simétricas, sin embargo en lo que respecta a la relación pareja-pareja. La particularidad surge con la exclusión sistemática de la tercera hembra. En otras palabras: El lugar probable de estructuración de este grupo corresponde a 2-2-1 en lugar del posible 3-2.
b) Escasos silencios (4 a 5).
c) Poca consciencia de la presencia del coordinador.
d) Temática divergente.
16º.- Grupo Mujer-Mujer-Hombre-Hombre-Hombre (5) 3 Pruebas.
a) En lo esencial, la situación es la misma que en el caso anterior con la única diferencia de que el excluido en este caso resulta ser un hombre.
b) Escasos silencios (4 a 7).
c) Poca consciencia de la presencia del coordinador.
d) Temática divergente.
17º.- Grupo Mujer-Hombre-Hombre-Hombre-Hombre (5) 3 Pruebas.
a) Relación asimétrica con la mujer (el líder que recibe más mensajes). Relación simétrica entre los varones (4) salvo en un caso en que aparece un excluido.
La relación es del tipo 2 (simétrica) simétricamente con 2 y asimétrica con la hembra.
b) Escasos silencios (6 a 7).
c) Escasa presencia del coordinador.
d) Temática divergente.
18º.- Grupo Hombre,-Hombre-Hombre-Hombre-Hombre (5) 3 Pruebas.
a) Relación simétrica completa tipo 2-2 y exclusión del quinto (2 casos).
En el restante relación simétrica tipo 3-2.
Comentarios.— La estructura de este grupo es en lo esencial idéntica al grupo 13 (5 mujeres).
b) Escasos silencios.
c) Poca conciencia sobre la presencia del coordinador.
d) Temática divergente.
Conclusiones Provisionales
1° Hemos intentado a lo largo de este trabajo establecer una serie de relaciones entre los dos grupos fundantes (2) y (3). A su vez hemos hecho la distinción entre el grupo dos fundante, propiamente dicho y el grupo dos maduro en el que siempre existiría la presencia del tercero fantasmático. En lo tocante al análisis de las relaciones, las hemos dividido en simétricas y asimétricas, con sus respectivas cismogénesis.
Los grupos estables, es decir aquellos basados en relaciones simétricas completas (por ejemplo 2-2) o complementarias (por ejemplo 1-1), abundan en temas convergentes con menor índice de creatividad.
Los grupos tienden a configurarse según el modelo de las relaciones simétricas excluyendo los factores impares.
Como era de esperar la configuración 3 resulta mucho más rara que la forma más estable 2-1. Ello con relativa independencia del sexo.
Intersexos las relaciones asimétricas predominan de manera amplia.
En muchos casos nos ha sido dado observar un papel funcional similar entre el llamado líder y el excluido, en la medida que con sus papeles extremos contribuyen a dotar de estabilidad al núcleo del grupo.
Por otro lado, la creación en el grupo estaba del lado de aquellas estructuras caracterizadas como más inestables, todas ellas con una fuerte asimetría.
Dada la índole de la muestra se recogieron escasos ejemplos de cismogénesis, pero cabe inferir que esta aparecería en los mismos lugares donde registramos las relaciones simétricas y asimétricas.
2° Los grupos afectados de una fuerte simetría son menos continentes con la llegada de integrantes nuevos.
Los grupos asimétricos por el contrario nos parecen ser un lugar mejor de análisis para las relaciones de pareja (como objetivo imaginario a alcanzar). Mientras que los grupos simétricos son preferibles a la hora de analizar conflictos triangulares.
3° Finalmente, y esta afirmación la creemos de la máxima importancia, no existen grupos buenos o malos en cuanto a su estructura interna por sí mismos, sino grupos apropiados o no para el análisis de determinados conflictos. Los conflictos psicológicos necesitan para su estudio en el aquí y ahora determinadas redes de relaciones y no otras; en este sentido, el reto por parte de los terapeutas estriba en aprovechar al máximo las estructuras naturales que ciertos grupos permiten y aquellas que precisamente impiden. Esa constituirá la segunda parte de nuestro trabajo, en el que confrontaremos conflictos tipo con estructuras grupales concretas basadas en la simetría/asimetría.
Nos queda por decir, aunque sea solamente en plano de conjetura, que desde el punto de vista estructural, si atendemos como básicos en el ser humano a los conflictos diádico y triádico, que lo esencial del grupo ya está comprendido en la cifra (5). A partir de ella suponemos que vamos a asistir a organizaciones más complejas pero cualitativamente similares a las que ya hemos analizado. Los pocos ensayos que hemos efectuado de manera desordenada a este respecto así parecen confirmarlo.

(1) Esta ley dice así: «en un sistema circular el sentido de la alteración del estado al cabo de un periodo de tiempo no está determinado tanto por las condiciones iniciales como por la naturaleza del proceso o los parámetros del sistema».